Jaime Rodríguez E.

(Santiago, 1963) Tiene un primer acercamiento escritural en el año 1979 cuando decide redactar un largo poema apologético a la figura de Arturo Prat. En dicho discurso del 21 de mayo nuestro autor acusa la necesidad de héroes patrios —y entre líneas— para arrojar al tirano que usurpaba el poder. El poema recibió aplausos de los alumnos, la promesa de publicación en el diario mural del Liceo de Aplicación y un encuentro por parte de Las últimas Noticias con foto de perfil y entrevista encomiástica incluida. El pase filtrado fue descubierto una semana más tarde y el poema no se publicó; tampoco la entrevista. Se llevaron el original del poema, se veló el rollo con la foto de perfil, y en cuanto al pase mismo, la defensa contraria decidió sacar el arco, borrar la cancha, sembrar sal para que nunca más creciera el pasto y de Jaime Rodríguez nada se supo. Eso hasta el año 1981 cuando entró a estudiar teatro a la Universidad de Chile. Ese año nuestro autor decide solidarizar con la directiva recién electa (que representaría los intereses de los estudiantes de teatro y de las demás artes de la representación), mediante la negativa a reemplazar a alguno de los compañeros vetados y expulsados de la carrera. Así las cosas, Jaime Rodríguez es expulsado en 1982 (mediante la estratagema de mal calificar cualquier examen de su parte). No lo volvemos a ver hasta el año 1987 cuando se gradúa de actor en una academia privada. Tras el examen de titulación obtiene laudatorias evaluaciones por parte de un crítico teatral del diario Las últimas Noticias. Desaparece de la escena (no le dijeron que montar una obra exigía mucha plata) hasta el año 2007 cuando se titula de Profesor de Estado con el grado de licenciado. Es en esa época que, para combatir el cansancio de la redacción de la tesis y el agarrotamiento en el cuello producto de la revisión de cientos de textos bibliográficos, microfilms y fuentes manuscritas, se dedica a escribir cuentos y novelas inéditas (lo importante era la terapéutica no la publicación). Ha escrito algunas críticas literarias para el diario electrónico Crónica Digital en el 2008 y el 2010. Una columna para el mismo diario en el 2015 y eso sería.