Nancy

(89 Evaluaciones)
Publicado por Cuneta
Edición de julio de 2015
Categorías: Novelas

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Resumen

En la primera novela de Bruno Lloret, una Nancy postrada y moribunda –cáncer terminal– relata el período decisivo de su vida: su infancia y adolescencia en Ch (Chañaral, Chile), cuando su familia, siempre al filo del colapso, termina por derrumbarse del todo con la desaparición de Patricio, su hermano mayor. La madre se fuga para vivir con su amante, y el padre, tonto hasta ese entonces, resistente a las avanzadas religiosas que intentaban incorporarlo a una nueva grey, cede a las promesas de los mormones para convertirse en papá santo (“Papá santo hacía exactamente lo mismo que papá tonto, pero ahora sonreía, y las cosas orbitaban alrededor de él”). Nancy reparte su tiempo entre la escuela, el sexo furtivo con el gitano Jesulé y escapadas a la playa, donde unos gringos –entre los que se encuentra Tim, su futuro marido– la filman a ella y a otras niñas en bikini mientras toman cocaína y se masturban sentados sobre la arena pintada de gris por los relaves mineros. La sordidez infecta todo aspecto de la vida de Nancy. Pero ahí donde una Romina Reyes, por dar un ejemplo, no brindaba agencia alguna los personajes de sus cuentos, Lloret insufla con determinación a Nancy, por lo que nunca a lo largo de toda la novela podemos decir “pobre Nancy”, porque Nancy no es pobre ni está entregada al destino; al contrario, a su manera hace todo lo que está en sus manos por combatirlo, y con eso no se la puede caracterizar sino como una heroína. Aunque la impronta del dolor y la pérdida está en el trasfondo de todas sus acciones, no podemos decir que ella se rinda. Como Job –quien a pesar de ser objeto de todos los males habidos y por haber, seguía creyendo en Dios– Nancy cree en la vida, a la vez que rechaza a Dios. Lloret, un narrador jovencísimo, entiende mejor que muchos de sus mayores la dimensión trágica de la existencia humana y, como un Fitzgerald, en lugar de culpar a la sociedad entera por la vida de Nancy –y vaya si es culpable– se concentra en su protagonista, dotándola de una fuerza y una lucidez envidiables. Resulta tan curioso como estimulante advertir la contemporaneidad y el anacronismo de esta novela, con un pie en el realismo decimonónico y otro en el postmodernismo vigente.


Detalles del producto


Última actualización: noviembre de 2016

NID: LOCF-855988


Reseñas


Bárbara

Muy conmovida por la sensibilidad exquisita de Lloret. Debo admitir que al principio me causó mucha suspicacia el hecho de que sea un hombre en la voz de una niña, pero bueno, me dejó sin palabras. Amé cómo transmite esa crudeza del paisaje que habita Nancy: árido, desolador, profundamente triste.


Emilia

Me gustó mucho. Retrata la miseria de forma concreta, con imágenes muy potentes, y sin tener que utilizar sentimentalismos. Además describe la zona desértica con un pequeño toque a apocalíptico/post-industrial/comosellame, que me encantó.


Vadimir

No es tristeza, ni nostalgía, si he de escoger una palabra que defina Nancy, de Lloret, sería abandono. Abandono como eje central de la novela, pues este está en todos los personajes y en todos los espacios. Por suerte no hay moraleja, ni condesendencia en la voz narrativa, con una crudeza sencilla Nancy cuenta su historia y nos permite conmovernos con ella. El gesto del inicio y del fin terminan de hacer de esta novela un bello objeto literario.


Xd43

Me dejo con la boca cerrada una vez que termine el libro. Nancy ha experimentado en carne propia los altos y bajos de su vida, su localidad, sus tristezas o abusos con respecto a los personajes, mas de un silencioso momento necesite para seguir leyendo esto. Sin duda, puede ser una historia que para muchos es una mas de la realidad de las condiciones precarias de las zonas de sacrificio como la deshumanizacion colectiva (como su madre, ejem..). Bruno, Gracias por contarnos una historia "ligera" pero profunda. Espero seguir leyendo mas de ti a futuro. Por lo general no le doy (todavia) mucha oportunidad a la literatura nacional pero valio la pena arriesgarme por tu historia.


Isabel

La primera página de Nancy es perfecta como pocas primeras páginas en novelas. Libro breve, visual y oral al mismo tiempo, con una historia atrapante que mezcla religión, desierto y las precariedades de un pueblo perdido.


José’s

Hay algo en lo decadente, pero a la vez inocente de la historia que la hace muy bella, no sabría decir qué. Me sorprendió gratamente el libro.


Celso

En esta historia el tiempo se disuelve. Creo que es lo que más destaco de este escrito: la materialización de una temporalidad confusa y adolescente. Los eventos narrados construyen un imaginario de decadencia nortina sin romantizar, las experiencias son crudas, vívidas y poéticas. Los objetivos de esta novela como narración, tanto estética como ficcionalmente, quedan claros desde un principio y se cumplen transversalmente.


Isabel

Lo leí rápido y un poco a la rápida. Me hubiese gustado digerirlo más, pero aun así, me gustó, me molestó, me emocionó, me provocó mucho y eso lo agradezco.


Dani

Que difícil este libro. Hermoso y doloroso a la vez, tenemos tantas Nancys muriéndose de pena y soledad desde que nacen.


Alexandra

Algo tiene este libro que lo hace fácil de leer y te pierdes en el, se te olvida que estás leyendo, es bakan cuando los libros te hacen sentir eso. Esta muy al día con la contingencia y te hace pensar al respecto (como tambien empatizar rápido hacia la Nancy).


Alexandra

Algo tiene este libro que lo hace fácil de leer y te pierdes en el, se te olvida que estás leyendo, es bakan cuando los libros te hacen sentir eso. Esta muy al día con la contingencia y te hace pensar al respecto (como tambien empatizar rápido hacia la Nancy).


Francisco

Hace caleta que no podía leer algo. Y qué bacán poder empezar de nuevo con un libro así de bueno, así de bonito, así de triste finalmente. Pobre Nancy, con tanta desgracia a cuestas. Padres pusilánimes, hermanos perdidos, esposos alcohólicos y el infaltable cáncer. Pero aun así, dentro de toda esa miseria y paisajes agobiantes llenos de desierto, poblaciones con cascaras de plátanos y plásticos tirados, peladeros y playas cochinas, testigos de jehová incansables y un poco de esa aura a lo Juan Rulfo de planicie desolada. Aun así hay espacio para una voz cándida, esa que de alguna forma encuentra la manera de vivir con sutileza entremedio de la violencia. Por pedestre que sea. Me gustan las cruces (o equis) que plagan el libro, como dibujos indescifrables. Me gustan los palos contra los cineastas chamánicos. Me gusta el libro. Que al final parece es lo que importa. Más incluso que los otros dos (Ejercicios de Encuadre y Casa Volada ) que he leído de esta colección. "En los pocos ratos que pude dormir tuve sueños tristes de esos de los que no te acuerdas nada cuando despiertas, pero abres los ojos y sientes un puro atado en el pecho." "Para cosas buenas, las nubes . Para cosas malas, sus sombras." "Ahí me propuso matrimonio incluso antes de que pudiera comerme una sola papa frita. Lo miré un segundo, aterrada con la idea de que fuera una condición para poder almorzar." "El silencio de todos, a la larga, es peor que estar muriendose. Quizás peor incluso que la esperanza." "(Los martes o miércoles porque eran los días en que acompañaba a mi papá a la Gallineta, en donde solo era cosa de sentarse en la barra, saludar y esperar a que dejaran frente a ti el completo más lindo del mundo, el completo más completo, y una coca-cola de medio litro)" "Un dolor muy parecido al de ahora me deshacía por dentro. Como si cuerpo fuera un montón de huesitos de pollo y la muerte un guatón goloso chupandolos con ansia." "Este mundo es un desierto de cruces"


Arelis

Puta el libro bueno, qué triste, por la cresta. Lo leo y pienso que todas las cosas que me han pesado no son nada en comparación a las cosas que vive Nancy. Tanta orfandad. De los papás, de los amores, de las autoridades, de cualquier adulto. Cabra chica linda. No sé de dónde sacó tanto amor y candidez el Bruno Lloret, pero qué bueno que la lleva adentro, porque así la puede compartir. Me gustó mucho el recurso estético de las cruces, porque marca pausas, dolores, silencios, un tipo de muerte. El espacio que ocupa la nada. Y me gustó que no usara haches cuando dice "ueon" o que se comiera algunas eses. Me gusta porque desafía la literatura, como dice el Jose Rocuant. Sólo hay un tema que me perturba y es la idea de Nancy de que tira o tiene sexo con un gitano, cuando a todas luces es violación; pero en el universo de carencias de la cabra chica igual algo así puede ser lo más parecido al amor. Subrayé mucho el libro, pero me quedo con una frase que debiera ser la guía de vida de cualquiera: "Hay cosas que es mejor borrarse de la cabeza, mijita. Este mundo es un desierto de cruces. Acá hay que agachar el moño, tener Fe, ser alegre XX Amarse como el León de Judá y caminar tranquilos, sin miedo del dolor ni de equivocarse".


Kokelector

Nancy nos relata en pequeños "flash backs", su historia. Desde la partida de su hermano y madre, a las locuras religiosas de su padre silente. Pasando por la muerte de su amado Tim (marino y borracho), su cáncer; los hermanos mormones, Joseluè el gitano y su virginidad. Hasta que su vida se apaga de a poco. Libro escrito de forma visual, para deformarnos la visión que tenemos de la vida misma: siempre puede ser un poco peor.


Franco

Conocía la fama que precedía a la novela, mucha gente que me decía que era algo así como una pieza importantísima en el panorama de la narrativa actual. Así que lo leí con mucha expectativa, sentimiento que siempre boicotea cualquier lectura. El gesto de las cruces me parece clave e interesantísimo, pero si le sacamos el grafismo del gesto, me queda una novela bastante convencional. Una buena novela, eso no se le puede negar, pero convencional. Destaco el uso de las radiografías no como mera ilustración sino como catalizadoras de imágenes y los momentos (son momentos) en que se apodera completamente de lengua coloquial.


Julio

Fábula sin moraleja, novela en clave, ejercicio de estilo. Lloret le regala una voz a una niña invisible, un sentido a una existencia miserable, al correlativo humano de una Zona de Sacrificio. En ese ecosistema sin clemencia, la política, la religión y la familia van fracasando uno a uno. Al final, la memoria es la que logra trascender a un desierto lleno de cruces.